Poesia

Todas las Alicias tenemos

Nuestro propio “País de las maravillas”

Y todas necesitamos

Adentrarnos en él

Para poder seguir

Con nuestras vidas.

Todas caímos por el oscuro hueco del árbol

Y anduvimos perdidas, cayendo,

Hasta encontrarnos.

Al principio tuvimos

Que encoger mucho

Para poder conocernos de nuevo,

Para poder entrar en nuestro propio mundo

Y construir nuestro ego.

Allí cada una se encontró

Con su propia realidad

Inacabada,

Con sus propios monstruos que matar,

Y con el conejo del reloj

Nos avisaba

Con una historia parada.

Nada más empezar a andar

Todo el mundo dudaba de nuestra identidad,

Y un guano azul y feo

Nos decía al otro lado de la mesa

“Tu aún no eres del todo Alicia

Pero si te esfuerzas lograrás ser ella”.

Así que tuvimos que conocer

A nuestra propia Reina Roja

Y descubrir que a veces podemos ser

Muy malvadas y cabezonas,

Y que de tanto rabiar se nos queda pequeña la corona,

Y que por eso cortamos, sin piedad,

Las cabezas de otras personas.

Tuvimos que aprender a perdonar,

No sólo a los demás

Sino a nosotras mismas,

Tomar la responsabilidad de nuestros actos

Y hacemos esta vez enormes y altísimas.

En pocas zancadas,

Pero con muchos esfuerzos,

Reconocimos también

A nuestra Reina Blanca.

La chica perfecta

Tan dulce y simpática

Tan buena, tan lista, tan delgada.

Admitimos, no sin cierta vergüenza,

Que ansiábamos ser así de perfectas.

Y luego nos reímos

De nuestros sueños tontos,

De castigarnos tanto

Por lo que pudieran pensar los otros.

Y aprendimos a decir NO

Si la ocasión lo requería,

Y así dejamos de demandar y depender

Para ser nosotras mismas.

Volvimos, por tanto,

A recobrar nuestra altura,

Y claro,

Con tanto salto, y tanta locura

Perdimos por el camino

A más de uno y a más de una.

Desde luego dolió mucho despedirse de esa gente,

Y errar aquella etapa.

Para nacer diferentes.

Y nos sentimos muy solas;

De soledades se nos llenó la mente.

Pero aprendimos que la soledad

no es estar sola,

sino estar con una misma,

simplemente.

Así, con menos voces alrededor

Y un par de dedos de frente,

Encontramos a nuestra propia niña

Perdida en el bosque, a su suerte

Llorando, aturdida y gritando muy fuerte

Para que alguien la salvase

Y la cuidase por siempre

Nos acercamos a ella

Y la abrazamos

Y susurrando al oído

Le explicamos

Que aunque se hubieran perdido

Ahora estábamos con ella

Y la guiaríamos por el buen camino

Para nunca más perderla

El gusano se convirtió en crisálida

y con picardía, pero sin malicia

nos dijo, entre otras cosas,

que así como la crisálida

se vuelve mariposas,

nosotras éramos ya

casi – casi Alicia.

Y entonces supimos

Que había llegado el momento

De enfrentarnos, espada en mano

A nuestros mayores miedos.

Justo antes de enfrentarnos a la fuera

Giramos hacia atrás nuestras cabezas

Y aún sabiendo que debíamos hacerlo solas,

Tuvimos la certeza,

De que todo aquel que nos hubiera querido

O nos quisiera,

Se quedaría bien cerca.

Con la inteligencia de nuestra Reina Blanca

Trazamos la estrategia.

Con la crueldad de nuestra Reina Roja

Cortamos a los monstruos la cabeza.

Y cuando el conejo nos dijo que el reloj

Había vuelto a ponerse en hora,

Abrimos las alas, como una mariposa,

Y resurgimos, hermosas, por el hueco del árbol,

Brillando, esta vez sin miedo, brillando.

Sí algo sé ahora

Que antes no sabía

Es que todas las Alicias tenemos

Nuestro propio “País de las maravillas”

Y que nosotras, en concreto,

Hemos compartido

Como un cuaderno de Bitácora,

Cada lucha, cada miedo y cada reto.

Y que cada una, en general,

Cada una con la chispa que le hace especial,

Hemos ido aceptando

Que de vez en cuando

Podríamos caer de nuevo

Por el hueco del árbol.

Y que ahí estaremos,

Codo a codo,

Sea como sea

Y a nuestro modo,

Compartiendo vida,

Y creando sueños,

Y pisando fuerte,

Y creyendo en ellos.

Garazi Aguirre Maqueda 29/05/2010

Para Mila, Edgar,Olivia y todas

las compañeras de Acabe. ¡Muchas gracias por todo!

Garazi Aguirre Maqueda